Sólo deberías arriesgar un pequeño porcentaje de tu balance total en cada operación
Esto minimiza tu riesgo, de forma que incluso cuando pierdes toda la inversión en una
operación, esto no afecta críticamente a toda tu cuenta. La cantidad recomendada es
un 2% del balance de tu cuenta por operación. Operadores más agresivos lo suben
hasta un 5%, pero nunca a más de este porcentaje. Es una regla a seguir muy
importante, ya que cuanto más caiga tu balance, más difícil será recuperarlo.
Te sugerimos abrir pequeñas operaciones ya que en el caso de que la operación sea
negativa, puedes abrir la operación contraria con una inversión mayor o mayor
apalancamiento y compensar así las pérdidas.